Dean Wareham

dean-wareham-solo-cd-cover-700x701Dean Wareham Dean Wareham [Double Feature-Sonic Cathedral-Popstock; 2014]

Cuando Poparruchas me ubicó a Dean Wareham (i.e., Galaxy 500/Luna), he de reconocer que me dio una enorme pereza acercarme a él. Nunca fui muy lunático y no me sentía capaz de introducirme en capas flotantes de guitarras ni de ver, una vez más, como otro icono de los 90 estiraba la gloria de tiempos pretéritos. Sin embargo, me dio una pista importante: –“Esto no es revival psicoatmosférico de guitarras”– me dijo, –“esto tiene más que ver con el pop psicodélico del último de Robyn Hitchcock, por ejemplo”–. Y santo remedio, me lo llevé a la playa y qué razón tenía… Dean Wareham casi se ha olvidado de aquellos paisajes lunares y aparece con un disco de “madurez”, en el sentido de “voy a hacer lo que me sale de las narices, voy a hacer un disco clásico, de canciones bonitas y, de fondo, les recordaré quién fui”. Dean Wareham, su álbum de debut en solitario –en 2013 hubo un EP (Emacipated Hearts), del que ni me enteré–, es un disco aseado, de sonido limpio y casi cristalino, cantado con voz íntima y amigable y en el que se nota la labor de producción de Jim James (My Morning Jacket). Supura amor por la música y por la canción bien hecha, y como liberado de la presión de “quien fue”, el neozelandés da la bienvenida a sus 50 años. Probablemente sus incondicionales de antes verán aquí algo facilón e incluso indigno de su ídolo, pero es lo que hay. Ya no hay nada que demostrar, nadie a quien contentar ni nada que resucitar. Quizás demasiado comercial para calificarlo de pop de autor, no le falta introspección y cierta melancolía en tono sosegado, en ocasiones, casi alegre. Es difícil destacar canciones en un disco tan homogéneo, pero en “My Eyes Are Blue” emociona con una voz experimentada y una melodía de preciosos aires country; en la preciosa y emocionante “Love Is Not a Roof Against the Rain”, canta dos versos demoledores a la vez que cargados de fino humor e ironía: “What have I done with my life / What have I done with the keys” y en su tramo final da un cambio espectacular hacia un rock sinfónico, expansivo y casi épico.”Holding Pattern”, tiene sabor a My Morning Jacket, con un toque de cierto pop épico contenido pero musculoso; en “I Can Only Give My All” y “Babies in the Wood” aparecen más explícitamente los paisajes lunares de desarrollos guitarreros y ensoñadores para dejar constancia de quién fue;  y para el final queda “Happy & Free” una letanía en crescendo pausado y tranquilo que remite a los U2 de Unforgettable Fire/Joshua Tree. Probablemente, y como le sucedió el año pasado a Robyn Hitchcock, Dean Wareham se quedará este año fuera de listas y reconocimientos, pero sin duda se puede afirmar que la entrada en la cincuentena le está sentando muy bien (a los dos).

“The Dancer Disappears”

Esta entrada fue publicada en Discos, Escucha, Videos y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s